SONSOLES + RAFA | SESIÓN EMBARAZO CAMPO

Ellos son Sonsoles y Rafa, son amigos míos y ese bebé que ha nacido está muy ligado a mis fotos.

Un día les hice una foto en un cumpleaños, Rafa le sujetaba la barriga a Sonso, y sin saberlo ya Elio estaba ahí. al día siguiente de hacerles la foto se enteraban de que iban a ser papás.

Cuando realizamos esta sesión, después de postponerla varias veces por mil motivos Sonso estaba algo molesta….al día siguiente nació Elio!!

No se han podido sumar más casualidades a esta historia!

Enhorabuena papis!!

Presentación Jardines de Franchy

Desde este momento se abre un nuevo camino en mi vida, mi nuevo proyecto no es más que volver a ser yo, volver a tener un trato más cercano, volver a inspirarme, reciclarme, jugar, pero sobre todo disfrutar de lo que realmente me gusta hacer.

Todos los años, a final de la temporada, jardines de Franchy se viste de gala para enseñarnos toda su inspiración para el 2019. Yo he aprovechado ese final de temporada de Franchy para empezar la mía como Déborah Torres, así que que mejor lugar para “comenzar” que en la que yo llamo “mi segunda casa”

Lo que vais a ver es el resultado de meter en una coctelera la inspiración de estos profesionales:

Vestido: Alejandro García

Peluquería y Maquillaje: Juan Castañeda

Tocados: By Loreylo

Decoración: Romulo Flor Art

Vídeo: Daniel Bencomo

Gracias infinitas a Ole Group y a su modelo Ana Clavijo, a nuestra otra modelo Susana Conde, a nuestros modelos Isidro Díaz y Diego, millones de gracias a Iraida, Laura y Cristina por toda su ayuda y a Maru por hacerme como siempre, sentir en casa!

 

Beatriz + David | Boda en punta del lomo

Esta es una de tantas historias maravillosas que viví este verano.
Ahora, que ya poco a poco se va acercando el fin de la temporada, voy teniendo tiempo de irles enseñando las bodas que he tenido la suerte de fotografiar.
Algo que es totalmente indudable es que de Canarias salen los mejores plátanos del mundo, y claro; nos rodean mil fincas de plataneras y…¿por qué no celebrar una boda en una de ellas?
Esta finca se llama Finca Punta del Lomo y está en el sur de Tenerife, es sin duda una maravilla de lugar.
Tuve la suerte de trabajar con un equipazo de lujo, Beatriz de La Sonrisa de Beatriz que me acompañó a hacer fotos, Juan Castañeda como peluquero, Romulo Flor Art como decorador, las chicas de Free Heart que prepararon sus mejores tartas, Daniel Bencomo haciendo el reportaje de video y el Catering de La Cuadra de San Diego.
Ya con estos elementos tenemos una gran boda asegurada, pero realmente, la guinda fueron ellos, bueno…, ellos y sus amigos que montaron la gran fiesta del año.
Les dejo las imágenes de esta preciosa boda que recordaremos siempre!

Iraida+Yoeri | Preboda

“Poseo todos los recuerdos, los antiguos y los nuevos.

Tengo en mi memoria la torpeza del primer encuentro, las primeras risas nerviosas, el primer “¿me escribirá?, el olor a perfume de la primera cita, el pánico de la primera vez que te la llevaste a escalar. Los cien mil cambios de ropa, los “hoy no vengo a cenar”.

La primera vez que entraste en nuestra casa, las botas de montaña, la ropa de hombre colgando en nuestro tendedero, la sensación de familiaridad al ver tu silueta en el sillón.

Tengo en mi poder el recuerdo más potente, verla salir de nuestra casa de tu mano para emprender una vida contigo.

Tengo muchos recuerdos y muchos más que aún están por llegar

Y eso es lo que te regalo, te regalo los recuerdos almacenados en mi memoria, puedes acceder a ellos cada vez que quieras sentados a una mesa con un buen vino, quien sabe si los tres, cuatro, cinco, seis…

Te regalo las imágenes de vuestra vida también. ¡Ojo, es un regalo a larguísimo plazo!

Y te lo regalo como recompensa a lo que me has regalado, la imagen de mi “hermana pequeña” brillando”

Para Yoeri de Déborah

Cristina+Fernando | Boda en Jardines de Franchy

Que el día te pille bailando

“Han pasado justo cuatro meses de aquel día, y es la primera vez que me siento a reflexionar y escribir acerca de todo lo que hemos vivido desde entonces.

Fer y yo pensábamos que después de que pasara toda la vorágine que conlleva organizar una boda, tendríamos más tiempo para relajarnos y disfrutar de no hacer nada. Pero será por nuestra manera de vivir la vida, en la que no nos detenemos ni para coger aire, que lejos de parar la pata, ahora vamos aún más deprisa por miedo a perdernos algo que merezca la pena vivir.

Y es que somos unos disfrutones. Y como tal, preferimos que el fin del mundo nos pille bailando. O riendo, o viajando, o besando.

Bien podría haberse producido ese uno de octubre del año pasado la mayor hecatombe mundial, que no nos hubiéramos enterado. Nos tendrían que haber arrancado de la pista de baile y tapado la boca para dejar de cantar.

A nosotros y a nuestros familiares y amigos. Que se contagiaron por unas horas de esa energía agotadora y nos acompañaron en cada estrofa desde primera hora de ese sábado.

Esa mañana, las habitaciones del hotel Mencey, donde nos pusimos guapos para el gran día, se impregnaron de ese ambiente relajado y distendido que suele haber cuando estás entre amigos. Ya picaban en el estómago las cosquillas porque se acercaba el momento. Y qué ganas tenía. Me moría por verle, por decir delante de todos “Sí, quiero”. Por que empezara la fiesta de habernos conocido hace siete años para voltear nuestro mundo para siempre.

El momento de bajar del coche, y ver a todos esperándome. Estaban todos. Y algunos habían viajado desde tan lejos para verlo… (Qué agradecida y privilegiada me siento por ello) A partir de ahí los nervios se disiparon y sólo me ocupé de dejarme llevar y disfrutar. Disfrutar y sonreír. Tanto, que me dolían los carrillos al salir de la iglesia.

Cuando las navidades anteriores habíamos decidido celebrar el convite en Jardines de Franchy, teníamos muy claro que podíamos confiar ciegamente en María Eugenia. Su buen gusto y su experiencia me daban la misma tranquilidad que delegarle la organización de la fiesta a una vieja amiga.

Digamos que fue un flechazo con ella y con aquél lugar. Un edificio rebosante de historia, unos jardines con carácter y unas vistas irrepetibles, se sumaban a la personalidad cercana y siempre amable de todos los que trabajan allí. Y el día de la boda, todo brillaba y estaba más bonito aún que nunca.

Además, y como tenía clarísimo que sería desde que decidiéramos casarnos, cada momento tuvo su banda sonora. La música es muy importante para los dos, y ese día no podía faltar. Sonó María Dolores Pradera, en honor al padre de Fer; Louis Prima, por esa Roma que fue testigo de nuestra pedida; y Van Morrison por nosotros.

Y para bailarlo todo, vestí un diseño INúñez que costó sudor y lágrimas crear tal y como yo lo había soñado, pero que finalmente fue una realidad gracias al buen hacer de Sofía, que entendió desde el primer momento que ese día quería verme como una actriz de Hollywood de los cuarenta. El tocado, que lucí en la fiesta, fue diseñado por mi y confeccionado por mis compañeras de Rita Von  bajo la única condición de que fuera lo más fiel a mi personalidad. Y así fue.

Volvería a vestirlo mil veces. Volvería a juntaros a todos en aquél jardín para cantar a pleno pulmón como hicimos. Volvería a decirte que sí donde sea y como sea. Repetiría, sin dudarlo, el día más feliz de mi vida.

Y que nos vuelva a pillar bailando.”

Cristina.

Aida +Victor | Boda entre Castaños

Ese momento…

Existe la teoría de que todos nosotros tenemos un pilotito que se enciende cuando nos encontramos con “la persona” que tenemos predestinada y que si miras desde el aire puedes ver cómo esos pilotos cruzan sus caminos, vienen y van, hasta que un día se encuentran y se encienden. A mi realmente me encanta imaginar ese movimiento de luces que vienen y van. Sobre todo, pienso en ese día en el que de pronto lo encuentras, se conecta, se enciende. Un día que empieza de manera normal y acaba convirtiéndose en “en el primer día” del resto de tu vida.

Y supongo que eso debieron sentir ellos. Nos conocimos y  se conocieron en uno de tantos cursos a los que asistimos los fotógrafos para mejorar nuestra técnica. Allí estábamos sentados con 50 personas más; y allí estaban ellos, también, sin saberlo, sin tener idea de que ese iba a ser “el día”, sin saber que esa cara, por el momento desconocida, iba a convertirse en la cara que verían cada mañana al despertar. Ese momento… qué mágico, ¿verdad?

Su historia está llena de “primeras veces”, es de esas historias que se escriben con letra grande y tinta permanente. De esas historias que desde el principio se sabe que ya estaban escritas. Una de las cosas más bonitas que viví en esos días fue ver la felicidad tan grande que contagiaban a sus familias. La satisfacción tan grande que ha de sentir un padre al ver que su hij@ se casa con la persona de la que está completamente enamorad@

El día que Aida me llamó para pedirme que fuera la fotógrafa de su boda di un salto de la silla, yo que sin saberlo, había sido testigo de sus primeros momentos, dos años después iba a ser testigo de esa apuesta en común. Y sí, la ilusión que hace es indescriptible.

Ellos también son fotógrafos de boda, compañeros de profesión. Aida de Barcelona y Víctor de Sevilla, donde residen actualmente y donde trabajan bajo la marca de Aida&Víctor.

Una de las cosas que primero me vino a la cabeza fue “¿cómo vivirá un fotógrafo de bodas su propia boda?”. Hay muchas cosas que te prometes a ti mismo, cosas tontas como “yo en mi boda no me voy a poner nerviosa” o “yo en mi boda no voy a estar pendiente de los detalles”, cosas que también se había prometido Aida a ella misma, cosas que al final, por mucho que pienses que puedes tener  todo controlado, o por el hecho de haber asistido a muchas bodas, son totalmente inevitables.

La boda duró dos días, aunque yo solo voy a contar con imágenes uno de ellos. Como Víctor es un devoto de la Virgen de La Macarena decidieron hacer el primer día una ceremonia religiosa, en Sevilla, con su Virgen. Al terminar la ceremonia nos fuimos a un pueblecito de Huelva, donde tendría lugar el segundo día de boda. Esa noche fue estupenda, con sus amigos más íntimos y familiares, con guitarra y voz…

Al día siguiente comenzamos los preparativos del lugar donde iba a ser la ceremonia. Un campo de castaños, un lugar idílico. Todo fue hecho a mano, por ellos, sus familiares y sus amigos, lo que hacía que aún cobrara mucho más valor.

La ceremonia fue dirigida por otro de nuestros compañeros de profesión, todo un showman, Chusico Espeleta quien se preparó un Padre Nuestro del fotógrafo de lo más ocurrente. El resto de la boda tuvo lugar en una finca privada muy cerquita de el lugar de la ceremonia.

La boda fue increíble, sin más.

Aida, Víctor, ustedes ya saben que son parte de mi inspiración, que no me pueden haber regalado nada más bonito que el poder ver, plasmar y disfrutar de su amor. Que creo, y si creo es por ustedes. ¡Estaré eternamente agradecida!

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Déborah Torres