Iraida+Yoeri | Preboda

“Poseo todos los recuerdos, los antiguos y los nuevos.

Tengo en mi memoria la torpeza del primer encuentro, las primeras risas nerviosas, el primer “¿me escribirá?, el olor a perfume de la primera cita, el pánico de la primera vez que te la llevaste a escalar. Los cien mil cambios de ropa, los “hoy no vengo a cenar”.

La primera vez que entraste en nuestra casa, las botas de montaña, la ropa de hombre colgando en nuestro tendedero, la sensación de familiaridad al ver tu silueta en el sillón.

Tengo en mi poder el recuerdo más potente, verla salir de nuestra casa de tu mano para emprender una vida contigo.

Tengo muchos recuerdos y muchos más que aún están por llegar

Y eso es lo que te regalo, te regalo los recuerdos almacenados en mi memoria, puedes acceder a ellos cada vez que quieras sentados a una mesa con un buen vino, quien sabe si los tres, cuatro, cinco, seis…

Te regalo las imágenes de vuestra vida también. ¡Ojo, es un regalo a larguísimo plazo!

Y te lo regalo como recompensa a lo que me has regalado, la imagen de mi “hermana pequeña” brillando”

Para Yoeri de Déborah

Cristina+Fernando | Boda en Jardines de Franchy

Que el día te pille bailando

“Han pasado justo cuatro meses de aquel día, y es la primera vez que me siento a reflexionar y escribir acerca de todo lo que hemos vivido desde entonces.

Fer y yo pensábamos que después de que pasara toda la vorágine que conlleva organizar una boda, tendríamos más tiempo para relajarnos y disfrutar de no hacer nada. Pero será por nuestra manera de vivir la vida, en la que no nos detenemos ni para coger aire, que lejos de parar la pata, ahora vamos aún más deprisa por miedo a perdernos algo que merezca la pena vivir.

Y es que somos unos disfrutones. Y como tal, preferimos que el fin del mundo nos pille bailando. O riendo, o viajando, o besando.

Bien podría haberse producido ese uno de octubre del año pasado la mayor hecatombe mundial, que no nos hubiéramos enterado. Nos tendrían que haber arrancado de la pista de baile y tapado la boca para dejar de cantar.

A nosotros y a nuestros familiares y amigos. Que se contagiaron por unas horas de esa energía agotadora y nos acompañaron en cada estrofa desde primera hora de ese sábado.

Esa mañana, las habitaciones del hotel Mencey, donde nos pusimos guapos para el gran día, se impregnaron de ese ambiente relajado y distendido que suele haber cuando estás entre amigos. Ya picaban en el estómago las cosquillas porque se acercaba el momento. Y qué ganas tenía. Me moría por verle, por decir delante de todos “Sí, quiero”. Por que empezara la fiesta de habernos conocido hace siete años para voltear nuestro mundo para siempre.

El momento de bajar del coche, y ver a todos esperándome. Estaban todos. Y algunos habían viajado desde tan lejos para verlo… (Qué agradecida y privilegiada me siento por ello) A partir de ahí los nervios se disiparon y sólo me ocupé de dejarme llevar y disfrutar. Disfrutar y sonreír. Tanto, que me dolían los carrillos al salir de la iglesia.

Cuando las navidades anteriores habíamos decidido celebrar el convite en Jardines de Franchy, teníamos muy claro que podíamos confiar ciegamente en María Eugenia. Su buen gusto y su experiencia me daban la misma tranquilidad que delegarle la organización de la fiesta a una vieja amiga.

Digamos que fue un flechazo con ella y con aquél lugar. Un edificio rebosante de historia, unos jardines con carácter y unas vistas irrepetibles, se sumaban a la personalidad cercana y siempre amable de todos los que trabajan allí. Y el día de la boda, todo brillaba y estaba más bonito aún que nunca.

Además, y como tenía clarísimo que sería desde que decidiéramos casarnos, cada momento tuvo su banda sonora. La música es muy importante para los dos, y ese día no podía faltar. Sonó María Dolores Pradera, en honor al padre de Fer; Louis Prima, por esa Roma que fue testigo de nuestra pedida; y Van Morrison por nosotros.

Y para bailarlo todo, vestí un diseño INúñez que costó sudor y lágrimas crear tal y como yo lo había soñado, pero que finalmente fue una realidad gracias al buen hacer de Sofía, que entendió desde el primer momento que ese día quería verme como una actriz de Hollywood de los cuarenta. El tocado, que lucí en la fiesta, fue diseñado por mi y confeccionado por mis compañeras de Rita Von  bajo la única condición de que fuera lo más fiel a mi personalidad. Y así fue.

Volvería a vestirlo mil veces. Volvería a juntaros a todos en aquél jardín para cantar a pleno pulmón como hicimos. Volvería a decirte que sí donde sea y como sea. Repetiría, sin dudarlo, el día más feliz de mi vida.

Y que nos vuelva a pillar bailando.”

Cristina.

Aida +Victor | Boda entre Castaños

Ese momento…

Existe la teoría de que todos nosotros tenemos un pilotito que se enciende cuando nos encontramos con “la persona” que tenemos predestinada y que si miras desde el aire puedes ver cómo esos pilotos cruzan sus caminos, vienen y van, hasta que un día se encuentran y se encienden. A mi realmente me encanta imaginar ese movimiento de luces que vienen y van. Sobre todo, pienso en ese día en el que de pronto lo encuentras, se conecta, se enciende. Un día que empieza de manera normal y acaba convirtiéndose en “en el primer día” del resto de tu vida.

Y supongo que eso debieron sentir ellos. Nos conocimos y  se conocieron en uno de tantos cursos a los que asistimos los fotógrafos para mejorar nuestra técnica. Allí estábamos sentados con 50 personas más; y allí estaban ellos, también, sin saberlo, sin tener idea de que ese iba a ser “el día”, sin saber que esa cara, por el momento desconocida, iba a convertirse en la cara que verían cada mañana al despertar. Ese momento… qué mágico, ¿verdad?

Su historia está llena de “primeras veces”, es de esas historias que se escriben con letra grande y tinta permanente. De esas historias que desde el principio se sabe que ya estaban escritas. Una de las cosas más bonitas que viví en esos días fue ver la felicidad tan grande que contagiaban a sus familias. La satisfacción tan grande que ha de sentir un padre al ver que su hij@ se casa con la persona de la que está completamente enamorad@

El día que Aida me llamó para pedirme que fuera la fotógrafa de su boda di un salto de la silla, yo que sin saberlo, había sido testigo de sus primeros momentos, dos años después iba a ser testigo de esa apuesta en común. Y sí, la ilusión que hace es indescriptible.

Ellos también son fotógrafos de boda, compañeros de profesión. Aida de Barcelona y Víctor de Sevilla, donde residen actualmente y donde trabajan bajo la marca de Aida&Víctor.

Una de las cosas que primero me vino a la cabeza fue “¿cómo vivirá un fotógrafo de bodas su propia boda?”. Hay muchas cosas que te prometes a ti mismo, cosas tontas como “yo en mi boda no me voy a poner nerviosa” o “yo en mi boda no voy a estar pendiente de los detalles”, cosas que también se había prometido Aida a ella misma, cosas que al final, por mucho que pienses que puedes tener  todo controlado, o por el hecho de haber asistido a muchas bodas, son totalmente inevitables.

La boda duró dos días, aunque yo solo voy a contar con imágenes uno de ellos. Como Víctor es un devoto de la Virgen de La Macarena decidieron hacer el primer día una ceremonia religiosa, en Sevilla, con su Virgen. Al terminar la ceremonia nos fuimos a un pueblecito de Huelva, donde tendría lugar el segundo día de boda. Esa noche fue estupenda, con sus amigos más íntimos y familiares, con guitarra y voz…

Al día siguiente comenzamos los preparativos del lugar donde iba a ser la ceremonia. Un campo de castaños, un lugar idílico. Todo fue hecho a mano, por ellos, sus familiares y sus amigos, lo que hacía que aún cobrara mucho más valor.

La ceremonia fue dirigida por otro de nuestros compañeros de profesión, todo un showman, Chusico Espeleta quien se preparó un Padre Nuestro del fotógrafo de lo más ocurrente. El resto de la boda tuvo lugar en una finca privada muy cerquita de el lugar de la ceremonia.

La boda fue increíble, sin más.

Aida, Víctor, ustedes ya saben que son parte de mi inspiración, que no me pueden haber regalado nada más bonito que el poder ver, plasmar y disfrutar de su amor. Que creo, y si creo es por ustedes. ¡Estaré eternamente agradecida!

Renneé + Patrick | Boda en Gibraltar

Una de las cosas más bonitas de esta profesión es la gente que vas conociendo por el camino, gente que llega y te deja algo de sí y gente que llega para quedarse para siempre.

A mi lado siempre he llevado a grandes compañeros que me van facilitando el camino. Y es que ser fotógrafo no se trata solo de hacer fotos. Detrás hay mucho esfuerzo y mucho que aprender.

¿Por qué cuento esto?. Pues porque precisamente hay una persona que ha dedicado todo su cariño en ayudarme a crecer, alguien que, cargado con una gran paciencia (no es fácil enseñar a una cateta a trabajar en html), me ha ido ayudando, guiando y empujando. Alguien a quien no sabré jamás cómo agradecerle todo lo que ha hecho por mi. Un gran fotógrafo, un gran profesional y, por encima de todo, un gran amigo. Pedro Bellido.

Con él compartí esta gran experiencia: realizar una boda íntima en Gibraltar.

Reneé y Patrick son autralianos y decidieron hacer una boda íntima en Gibraltar. Lo que se viene a llamar una “destination wedding o “boda en destino”.

Ellos, junto a dos amigos, se dieron el “sí quiero” en The Dell, un pequeño rincón dentro del Jardín Botánico de Gibraltar.

Una vez terminada la ceremonia, juntos nos fuimos a dar un paseo por Gibraltar para hacer las fotos de novios, finalizando ellos su día con una cena únicamente con sus testigos.

Una boda realmente bonita, emotiva y diferente.

Pedro, o como yo lo llamo  “shurmano”, GRACIAS por todo, gracias por lo que me aportas, gracias por lo que me enseñas y por cuanto me cuidas.

 

Ithaisa+Sergio | Preboda en la costa

“Si tuviera que eligir una palabra para definir nuestra relación elegiría sin duda esta: SEMPITERNO; “Que durará siempre, que habiendo tenido principio, no tendrá fin”.

Cuando escuché esta definición me encantó darme cuenta que es la palabra perfecta para definir aquello que quieres que sea para toda la vida, tal y como confío será nuestra historia.
Siempre he pensado que hay un amor especial, que te remueve por dentro y que permanece en tu alma hasta que llega; y…o bien permanece, o bien se va. Yo tuve la suerte de verlo llegar y de verlo quedarse…
Nuestra historia comienza hace algunos años; el universo ya había conspirado para acercarnos y para enseñarnos a vivir los que nos venía por delante. Siempre creímos en que estábamos unidos por algo invisible que nos acercaba más y nos llevaba por un camino descrito, que parecía no estar definido pero que estaba perfectamente planeado.
Crecimos juntos compartiendo esa ilusión, creando sueños y anhelando un futuro donde tuviéramos cabida los dos, nos costó aprender algunas cosas, comprender que no siempre el sendero es fácil, pero todas nos sirvieron para consolidarnos, para tomar cimientos fuertes y estabilizarnos y mirar juntos en la misma dirección. Aprendimos el valor de lo esencial, a querernos por cómo somos, sin más, y a AMARNOS libres y sin medida.
Confíamos en los planes que nos tenía preparados la vida, y apostamos fuerte, ahora después de lo vivido solo nos queda agradecerle , por darnos la oportunidad de encontrarnos aquel día, en aquel lugar .
Seguiría eligiéndote a ti entre miles, no solo por lo que eres , sino por lo que me permites ser cuando estoy contigo.

“Y lo escogí, porque me di cuenta de que encontró mi punto débil y fue el único que descubrió la forma de calmar este alma indomable. Lo escogí porque me di cuenta que valía la pena, valía los riesgos, valia la VIDA..””

Ithaisa

Ithaisa+Sergio | Postboda en el monte

“Y lo escogí, porque me di cuenta de que encontró mi punto débil y fue el único que descubrió la forma de calmar este alma indomable. Lo escogí porque me di cuenta que valía la pena, valía los riesgos, valia la VIDA..””

Ithaisa

Ithaisa+Sergio | Boda en Jardines de Franchy

Ithaisa, Sergio y su boda en Jardines de Franchy.

” El lado positivo”

Su historia es una historia llena de reencuentros. Desde hace años Sergio vive entre el mar y la tierra, se embarca durante meses, para luego pasar otros meses en casa. Han aprendido a encontrar el lado positivo de esa situación y durante los meses que Sergio está aquí viven sus días intensamente.

Ellos tienen esa gran capacidad, la de ver el lado positivo, y con ello contagiar a todas las personas que tienen al rededor sobre su perspectiva de la vida. La capacidad de disfrutar al 100% de lo que les regala la vida, de sacar lo mejor de las personas, de confiar, de dar la libertad a los que los rodean de ser como son, de crear, de sentir. Y realmente ese fue el motor que nos movió a todos, lo que hizo que ese día, familia, amigos, videógrafos, dj, organizadores, camareros, cocineros, maquilladores, peluqueros y fotógrafos sacáramos lo mejor de nosotros y nos uniéramos a su boda como si fuera la nuestra.

Para su boda eligieron la emblemática finca Jardines de Franchy y fue de tarde noche, para disfrutar del maravilloso manto de luces que coloca Franchy sobre su piscina.

Los que allí estuvimos Alberto Mathani quien nos acompañó en este reportaje, Daniel Bencomo Filmaker, Maria Eugenia de Franchy, Elena y Airam de Musicalia, Bonsai Floristería, Lucas Gamonal, les agradecemos enormemente la experiencia tan bonita que nos hicieron vivir!

Y la mejor manera que tenengo de contar esta historia es con imágenes…

Les dejo por aquí también el enlace de su sesión preboda en la playa que realizamos en el norte de la isla unas semanas antes de su boda donde descubrimos un lugar espectacular y de la que casi no salimos vivos 😉

Solo espero que les guste tanto como a mi!

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Déborah Torres